lunes, agosto 22, 2005

El relato encadenado. Capitulo 10.

... viene de Destino: Mi vida


Allí estaba ella, en medio de aquella sala enorme con olor a laboratorio, rodeada de ordenadores y maquinas que no había visto en su vida y de las cuales desconocía por completo su finalidad, llevaba una bata blanca y parecía estar dando órdenes a tres científicos chinos, japoneses, taiwaneses o koreanos, la verdad es que nunca se le había dado muy bien diferenciar a los asiáticos. En cualquier caso, no cabía la menor duda de que era Sara la que estaba allí plantada. Por un momento se alegró y el pequeño 673 no dudo en reaccionar al comprobar que los turgentes senos de Sara seguían estando igual de suculentos que cuando eran más jóvenes…

Un momento. STOP. Para Martin, John Smith, experimento 673 o como coño sea que me llame en realidad, algo no va bien aquí. Se supone que soy un puto clon, así que en realidad Sara y yo nunca hemos tenido un pasado en común. En realidad no sé porque recuerdo lo que recuerdo, mis recuerdos están dispersos y son totalmente irreales. Parece que hayan jugado un partido de ping – pong con mis neuronas. Debo andar con cuidado, ya no me puedo fiar de nada. Eso sí, hay una cosa que me jode y mucho. Si todo esto es cierto, nunca me he tirado a Sara. ¡¡Vaya putada!!.

Antes de que tuviese tiempo de seguir con sus divagaciones uno de los muchachotes rubios le pegó una patada en su trasero lanzándolo literalmente a los pies de Sara.

- Cuida esos modales muchacho ¿que pensaría tu madre si viese que su hijito anda por ahí pateando el culo de un pobre clon?

Sara lo miro divertida y con una sonrisa perversa de dirigió a el:

- Vaya Martin, veo que al final has acudido a nuestra cita. Lamento que tenga que ser en estas circunstancias ¿sabes? Te pareces tanto al verdadero Sr. Bishop que no me importaría rememorar viejos tiempos engañándome contigo.

- Lamento decepcionarte querida, pero creo montarnos un espectáculo erótico aquí delante de cara de pasa y estos muchachotes no sería nada educativo. Tal vez si tú, yo y la señorita Leonor fuésemos a un reservado de este encantador laboratorio…

- Deja tu humor ridículo 673. Tenemos mucho que hacer y llevamos un gran retraso por culpa de tu insolente huida. Por suerte te hemos recuperado a tiempo.

- O sea, que al final lo del polvete lo tendremos que dejar para otro momento…

- No estoy de humor para tus chistes verdes. ¡Arnold!.

- Si señora.

Antes de poder darse cuenta Martin yacía inconsciente en el suelo, uno de los dos rubiales le había atizado con la culata de la pistola en toda la sien.

- ¿Que hacemos con él? – preguntó Leonor- Sus estúpidos comentarios empiezan a ser una molestia. Tal vez deberíamos coserle la boca o arrancarle la lengua, al fin y al cabo para experimentar con el no necesitamos que hable.

- ¡No!, ¡dejadlo!, llevadlo a la celda 12 Beta. Tal vez necesitemos algo de lo que nos pueda contar… acelerad todos los preparativos, quiero empezar con las pruebas cuanto antes.


Mientras, Martin esta flotando en el mundo de los sueños, miles de imágenes aparecen sin orden en su mente. Ahí esta él, desabrochando salvajemente el sujetador de Sara. Agarrando con fuerza sus senos mientras Sara le miraba extasiada mordiéndose el labio inferior. Ella se saca rápidamente la falda quedándose únicamente con un diminuto tanga, entonces se dá la vuelta y le suplica:

- Fóllame

Martin se aproxima a ella y la agarra por el hombro derecho, acariciando suavemente las líneas de su tatuaje. Ese tatuaje. Lo recuerda, pero parece que han pasado más de mil años desde la última vez que lo ha visto.


De pronto, toda la estancia cambia a su alrededor. Se ve a si mismo dentro de una urna llena de un liquido amarillo viscoso, decenas de cables conectan su cuerpo con una extraña maquina. Un momento. Ese no es él. De hecho a su derecha ve otra urna igual y él también está dentro. Pero no es él. Lo siente.

- Soy Martin Bishop, agente especial de la sección de inteligencia artificial de M.O.N.D.O. No pueden hacerme esto.

Oye un disparo, luego todo vuelve a quedar en silencio.

Nuevamente ve como el escenario cambia de forma hasta semejarse a una especie de celda de cristal. Alguien se acerca corriendo. Es una mujer. Lleva un manojo de llaves de metacrilato en su mano temblorosa, como buenamente puede en medio del tembleque selecciona una y abre la cerradura transparente de su celda.

- 673, soy yo, Juliette, tenemos que salir de aquí cuanto antes, no hay tiempo.

Se ve a si mismo lanzándose salvajemente encima de Juliette. Quiere estrangularla, acabar con ella.

- Soy Martin Bishop- se repite a si mismo- soy Martin Bishop.

Siente una punzada en el costado. Algo acaba de traspasarle la piel. El dolor le hace volver en si.

- ¿Doctora Juliette? Se encuentra usted bien.

La doctora Juliette le mira aterrada y le apunta con un dedo acusador. De repente las luces se apagan. Ve los ojos fantasmagóricos de la doctora brillando en medio de la oscuridad y siente como su dedo sigue apuntándole.

- ¿Doctora?

Oye pasos de gente corriendo. Hay mucho alboroto, se oyen disparos.

- ¡Huye 673! – dice la doctora poniéndose en pie. Nos matarán a todos.

Sin mirar atrás echa a correr como alma que lleva el diablo. Oye dos disparos y un grito de la doctora. No se vuelve, tan solo sigue corriendo. Corre. Corre. Corre.

Lentamente abre los ojos e instintivamente se lleva la mano a la cabeza.

- ¡Ay! Que dolor.

El rubiales le ha golpeado a base de bien. Mira a su alrededor. Se encuentra en una diminuta habitación rodeada por barrotes de metacrilato.

- ¿Dónde he visto esto antes?

Entonces recuerda su sueño y lentamente los fragmentos de su memoria empiezan a encajar. Mierda. Otra vez encerrado. Tal vez si inspeccionase bien el lugar… No hay tiempo, alguien se acerca, escucha a alguien que se apoxima silbando una marcha militar. La imagen de uno de sus amiguetes rubiales aparece ufana cargando un cuerpo entre sus brazos. Se aproxima al candado transparente y lo abre. Mira un momento a 673 y dedicándole la mejor de sus sonrisas arroja el cuerpo al interior de la extraña celda. Da media vuelta y los cierra de nuevo. Se aleja silbando otra vez. Martin se acerca al cuerpo inconsciente y se queda helado al comprobar de quien se trata…

- ¿Doctora Juliette?

Continua en El poste

5 comentarios:

From Jell dijo...

Gran relato, espero que la iniciativa continue.


SaludOs!.

David Fernández dijo...

si señor, gran relato!y una gran idea!

Un saludo!

David

pelopin dijo...

que manera de joder mi anterior gran capítulo... :P
que no, que es broma, eres un poco guarrete, pero ha estado bien llevado.

Fenjx dijo...

A estas horas de la mañana riendo delante del ordenador. :)
Una señora me mira detrás de sus ojeras en la mesa de al lado.
No me ha sorprendido nada disfrutar tanto del relato. Nada.
Intentaré hacer caso a tu comentario sobre retomar mis comentarios a los comentarios de los post de mi blog (decir mi blog me sigue sonando a pretensión de folclórica, no se porqué)
Detrás de las palabras de tu relato, veo referentes comunes.
Si señor, lo he disfrutao.

Gallipato dijo...

Vaya, con tu capítulo se me abren mucho los ojos para ir maquinando mi parte... las cosas poco a poco van encajando, aunque todavía quedan pequeños flecos y un par de dudas que han aparecido en mi mente con tu episodio.